Todo el mundo sabe que se hacen en Valencia, que en ella se queman muñecotes y que las calles se inundan de alegría y de ambiente festivo bajo el ruido de los petardos y los castillos de fuegos artificiales, pero hay mucho más en esta tradición cuyo centro neurálgico está en la desembocadura del Turia.
Las fallas se celebran en muchas localidades de la Comunidad Valenciana, enmarcadas en la Semana Fallera que se celebra cada año en el mes de marzo. Sólo en Valencia se ponen cerca de 400 fallas además de las infantiles. La tradición comenzó en el siglo XVIII como simple festejo enmarcado en el programa de actos de las fiestas de San José. En este tiempo consistía en poner en algunas calles muñecotes (ninots) colgados en medio de la calle sujetos de ventana a ventana o bien encima de un tablado junto a la pared de las casas, como representación de algún hecho vergonzoso o impopular. También se entendían como fallas las pilas de muebles viejos que hacían los niños con madera y otros materiales combustibles. Ninots y pilas de muebles se quemaban al anochecer de la víspera de San José, atrayendo la atención de muchos vecinos que se reunían en torno al fuego.
La tradición se siguió manteniendo, pero fueron varios hechos los que provocaron un gran auge de las “fallas”. Entre ellos, que el Corregidor de la ciudad dictase la prohibición de colocar cualquier montaje en calles estrechas y fachadas de las casas, sobre todo con la finalidad de prevenir los incendios. Esto provocó que las fallas se pusieran en calles anchas, cruces y plazas, lo que permitía que fuesen mejor vistas por los vecinos y propiciaba que la congregación de gente durante la quema fuese mayor.
Posteriormente el Ayuntamiento institucionalizó las fallas como acto festivo, primero mediante los premios falleros y luego promocionándolas como evento para atraer el turismo. En esta evolución, paralelamente, los que hacían las fallas se fueron especializando y pasaron de ser aficionados a expertos y artistas, desembocando en la creación del oficio de fallero y de colosales fallas con una clara nota de ingenio y actitud artística. Los falleros se agrupan en Comisiones Falleras y son los encargados agasajar a la Virgen de los Desamparados y a la joven que haya sido elegida Fallera Mayor. Pero también llevan la fiesta por las calles, desfilando y siendo acompañados por bandas de música.
Más información, Web oficial de la Junta Central Fallera: www.fallas.com
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Javier Sierra Rodríguez


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