ToroEl toro siempre ha estado relacionado con lo español por múltiples razones, lo increíble es que este animal, que se ha convertido en un símbolo de España, sea de metal. A lo largo y ancho de la geografía española podemos observar enormes representaciones de la figura del toro, antaño conocido como “el toro de Osborne”, repartidas por nuestras carreteras. La silueta de este astado que hoy se plasma en camisetas, banderas y todo tipo de recuerdos de España, nació hace cincuenta años como reclamo publicitario de la citada marca de licores.

En 1956 la empresa Osborne encarga a la agencia publicitaria Azor un símbolo para publicitar el brandy Veterano, aunque lo que buscaban era algo más que una campaña publicitaria, querían una imagen que representara al licor. Lo que no se imaginaban era que el diseño se convertiría en todo un referente que ha sobrevivido al paso del tiempo y de las modas. El artista Manolo Prieto, propuso utilizar la figura de un toro bravo como imagen de la marca. Un simple trazo negro que representaba la silueta del animal en la etiqueta de la botella que acabó convirtiéndose en un verdadero emblema para la marca Osborne.

ToroEn noviembre de 1957 se comenzó a utilizar la figura del toro como valla publicitaria en las carreteras españolas. Estos toros estaban fabricados en madera, medían 4 metros de altura y en ellos se podía leer un rótulo que anunciaba la bebida –Veterano– pintado en blanco. Años más tarde, sus constructores –la familia Tejada– viendo que las condiciones meteorológicas dañaban la madera, comienzaron a fabricar los toros con chapas de metal, aumentando a su vez su tamaño hasta alcanzar los 7 metros de altura. Pero esta figura que invadía las carreteras de toda España era en definitiva un anuncio y esta publicidad funcionaba. En ese momento comenzaron a llegar las amenazas contra el “toro de Osborne” en forma de normativa.

En 1962 se aprobó una nueva ley sobre publicidad en carreteras en la que se fijó que todo anuncio debía estar al menos a 125 metros de las vías. El toro se alejaba de la vista de los conductores y Osborne reaccionó duplicando su tamaño.

Toro

En 1988, otra ley prohibió cualquier tipo de anuncio en las autopistas públicas. Entonces la marca de la empresa desapareció de la valla que representaba al toro, pero esta figura se mantuvo, aunque no exenta de polémica.

En septiembre de 1994 el Reglamento General de Carreteras ordenaba retirar todos los “toros de Osborne”. Fue entonces cuando varias comunidades autónomas, muchas asociaciones culturales, numerosos municipios, artistas, políticos, periodistas, etc. se pronunciaron a favor del mantenimiento de las vallas al considerarlo “símbolo cultural y artístico” español. La Junta de Andalucía pidió su catalogación como “bien cultural” y la Comunidad Foral de Navarra se amparó en una ley foral para mantener el toro en su territorio.

Mapa TorosEn diciembre de 1997 el Tribunal Supremo dicta una sentencia a favor del mantenimiento de los “toros de Osborne” debido al “interés estético o cultural” que se les ha atribuido. A partir de 1998 el “toro de Osborne” deja de ser un símbolo estrictamente comercial para convertirse en herencia cultural y artística del paisaje español, aunque algunos sectores nacionalistas catalanes, valencianos y baleares no están de acuerdo con esta decisión y acabaron con los toros de su territorio (el último de ellos se encontraba en la localidad catalana de El Bruc).

Vaca OsborneHoy, cincuenta años después de que se erigiese el primero, son más de 90 los “toros de Osborne” repartidos a lo largo y ancho de la geografía española. Incluso esta tradición se ha exportado a Méjico. La historia de estos animales de chapa y tornillos está llena de anécdotas, una de las más curiosas tiene al artista cacereño Javier Figueredo como protagonista. En 2005 Figueredo transformó la valla situada cerca de Casar de Cáceres, en una vaca. Pintó sobre el toro unas manchas blancas y colocó unas ubres de chapa de color rosa mediante tornillos hasta transformarlo en la “vaca de Osborne”. Esta “operación” no fue fruto del vandalismo sino para reclamar un mayor interés cultural en Extremadura y potenciar Cáceres como Capital Cultural Europea en 2016, según aseguró el autor. A pesar de todo, fue denunciado a la Guardia Civil y condenado a cumplir dos días de arresto domiciliario.

Elena Durán