BuñuelLa ausencia de la grafía “ñ” en otros idiomas da lugar a situaciones cómicas… por no decir dramáticas. En este caso, el sufridor es el director aragonés Luis Buñuel, probablemente el más internacional de nuestros cineasta, muy conocido en los círculos intelectuales francófonos gracias a las películas que rodó en francés como “Belle de jour” o “Cet obscur objet du désir”. Precisamente por su fama mundial, su apellido ha sido literalmente mutilado. Algunas editoriales extranjeras, que acostumbran a difundir artículos y publicaciones sobre Don Luis, no tienen localizada en su repertorio la letra “ñ” o, simplemente, la ignoran. Por ello, los lectores que se encuentran ante el apellido adulterado “Bunuel” y que desconocen la lengua castellana, tienden a rebautizar a toda la familia del cineasta aragonés.

Parece ser que el origen de la “ñ” se encuentra en los manuscritos de los monasterios medievales. En las palabras latinas con doble “n”, como “anno”, los monjes empezaron a escribir una “n” pequeña sobre otra “n” de tamaño normal para evitar confusiones con una “m” y ahorrar espacio en los costosos pergaminos. Así nació la famosa virgulilla.

ÑsLa especificidad de la “ñ” en español puede ser comparable a la de la “ç” en francés y a la de tantas otras grafías específicas que forman parte del patrimonio lingüístico de otros idiomas. Aunque el sonido “/ñ/” se encuentra entre los fonemas existentes en las lenguas románicas, sólo el español, el gallego, el vascuence y el tagalo le destinan una letra. En francés y en italiano se le asocia a la grafía “gn”. En provenzal y en catalán, se transcribe “ny”. Y en portugués, “nh”.

Para los hispanohablantes, la “ñ” representa más que una letra. Sin ella, nuestro idioma perdería hasta su nombre propio y se denominaría “espanol”. Con su desaparición, otras palabras de uso frecuente como “niño” o “año” se verían desvirtuadas y, en el caso de este último vocablo, la desaparición de la “ñ” podría originar groseras confusiones.

Finalmente el uso de la “ñ” ha sido aceptada en la Red. Los dominios “.es” ya admiten caracteres propios del castellano, así como otros propios del catalán, el vascuence y el gallego como: “á”, “à”, “é”, “è”, “í”, “ì”, “ó”, “ò”, “ú”, “ü”, “ñ”, “ç” y “l·l”, además de las diéresis y las tildes.

Txema Muñoz