PartituraSubidos al podio, con la mano en el corazón y mirando al frente, con rostro serio y conmovido. ¿Cuántas veces hemos visto esta postura en los Juegos Olímpicos a la hora de escuchar el Himno Nacional? El silencio de nuestros deportistas contrasta con los cánticos de otros países. Incómodo ante esta situación tan repetida, en junio de 2007, Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, propuso la composición de una letra, para que todos pudieran cantarla con entusiasmo cuando la victoria conlleve la interpretación del Himno Nacional durante la entrega de trofeos y así poner fin a los “chunda chunda tachunda chunda chunda”. Este ritmo responde a un paso militar particularmente lento, que representaba la disciplina y sangre fría de los granaderos bajo fuego enemigo y que ayudaba a mantener la moral y la formación según los usos de las batallas de entonces.

El plazo para la recepción de las nuevas letras para el Himno se cerrará el viernes 26 de octubre a las 14 horas. Tres días después, el 29, una comisión de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) entregará las 200 mejores letras al Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU). La elección final la llevará a cabo un jurado, de entre cuatro y seis personas consagradas en Historia, Sociología y otras ramas sociales, que se dará a conocer el 15 de octubre y que estará presidido por Emilio Casares, director del ICCMU. Posteriormente, el 19 de diciembre, la letra será presentada en sociedad en la gala anual del Comité Olímpico Español, para luego ser trasladado al Parlamento con objeto de que sea aceptada oficialmente.

Joaquín Sabina es uno de los muchos personajes del panorama actual que ha recogido la propuesta de poner letra al himno nacional:

Ciudadanos, / en guerra por la paz / y la diosa razón / mano en el corazón. / Ciudadanos, / ni súbditos ni amos / ni resignación / ni carne de cañón. / Pan amasado / con fe y dignidad / no hay nada más sagrado / que la libertad

o

Ciudadanos, / ni héroes ni villanos, / hijos del ayer, / hay tanto por hacer. / Ciudadanos, / tan fieramente humanos, / tan paisanos del / hermano de Babel. / Alta montaña / con puerto de mar / clave de sol España / atrévete a soñar

son algunos de los versos que ha escrito en su columna de Interviú.

Carlos IIISon muchas las letras y chirigotas que el pueblo ha compuesto espontáneamente a lo largo de los años. Existen incluso canciones infantiles, que hacen referencia a la eficacia de ciertos productos de limpieza. Pero su origen es mucho más serio: lo encontramos en un toque militar llamado “Marcha Granadera”, de autor desconocido, que aparece recogido en 1761 en el “Libro de Ordenanza de los toques militares de la Infantería Española” de Manuel de Espinosa y es considerado uno de los himnos más antiguos de Europa. Se cree que puede haber sido un regalo del Rey Federico Guillermo I de Prusia, llamado el “Rey Sargento”, a su sobrina y ahijada María Amalia de Sajonia, con motivo de su boda con el rey Carlos III, entonces rey Carlos VII de Nápoles en 1738, pues fue precisamente Carlos III quien la declaró Marcha de Honor el 3 de septiembre de 1770. Sin embargo, fue la costumbre y el arraigo popular las que erigieron esta composición en Himno Nacional, sin que existiera ninguna disposición escrita. Es un himno nacido del pueblo, puesto que fueron los españoles los que consideraron la “Marcha Granadera” como su Himno y la llamaron “Marcha Real”, porque se interpretaba en los actos públicos a los que asistían el Rey, la Reina o el Príncipe de Asturias. El rey Carlos III no hizo más que formalizar esta costumbre de interpretarla en actos públicos y solemnes.

A lo largo de los años se han escrito varias letras para emplearlas oficiosamente junto con la melodía. Las estrofas más antiguas datan del año 1843 y fueron compuestas por Ventura de la Vega. Terminaban:

Venid españoles / Al grito acudid. / Dios salve a la Reina, / Dios salve al país.

En tiempos de Alfonso XIII se cantaba la versión con letra de Eduardo Marquina:

Gloria, gloria, corona de la Patria, / soberana luz / que es oro en tu Pendón.
Vida, vida, futuro de la Patria, / que en tus ojos es / abierto corazón.
Púrpura y oro: bandera inmortal; / en tus colores, juntas, carne y alma están.
Púrpura y oro: querer y lograr; / Tú eres, bandera, el signo del humano afán.
Gloria, gloria, corona de la Patria, / soberana luz / que es oro en tu Pendón.
Púrpura y oro: bandera inmortal; / en tus colores, juntas, carne y alma están.

Existía también una versión carlista:

Viva España, / gloria de tradiciones, / con la sola ley / que puede prosperar.
Viva España, / que es madre de Naciones, / con Dios, Patria, Rey / con que supo imperar.
Guerra al perjuro / traidor y masón, / que con su aliento impuro / hunde la nación.
Es su bandera / la historia de su gloria; / por ella dará / su vida el español
Fe verdadera / que en rojo de amor / aprisiona briosa / un rayo de sol.

Selección españolaTras la Revolución de 1868, en 1870, el general Prim convocó un concurso nacional para la composición de un himno oficial, pero el jurado lo declaró desierto pues ninguna de las propuestas estaba a la altura de la Marcha de Granaderos. De este modo, se conservó hasta nuestros días como Himno Nacional, con algunas pequeñas variaciones, como la versión del maestro Pérez Casas, que conservó sus derechos de explotación hasta que en 1997 los adquirió el Estado.

En los años veinte, se conocen cinco letras diferentes: la de Aurelio Fuentes, la de José Rodríguez del Franco, la de González Riera, la del padre Figar, y en 1929 otra de Planeéis. Sólo fue substituido durante la II República (1931-1939) por el himno de Riego, por muy poco tiempo, pues tras la Guerra Civil se volverá a utilizar, en ocasiones, con los versos del poeta José María Pemán, y aunque se cantaba en los colegios en época de Franco, según la versión del maestro Pérez Casas, nunca llegó a ser oficial:

Viva España, alzad los brazos / hijos del pueblo español, / que vuelve a resurgir.
Gloria a la Patria que supo seguir, / sobre el azul del mar, el caminar del sol.
¡Triunfa España! Los yunques y las ruedas / marchan al compás / del himno de la fe.
Juntos con ellos cantemos de pie / la vida nueva y fuerte de trabajo y paz.
Viva España, alzad los brazos / hijos del pueblo español, / que vuelve a resurgir.

Basándose en esta letra el escritor Santiago Sevilla ha propuesto la siguiente versión:

Viva España, amadla hermanos, / hijos del suelo español, / que vuelve a florecer.
Gloria a la patria que supo seguir / sobre el azul del mar, el caminar del sol.
Triunfa España! Los jóvenes atletas / bregan por ganar / corona de laurel.
Juntos con ellos cantemos de pie / la nueva y bella fama de deporte y paz.
Viva España, amadla hermanos, / hijos del suelo español, / que vuelve a florecer.
Gloria a la Patria que supo seguir / sobre el azul del mar, el caminar del sol.

Tras la dictadura aparecen otras versiones como la de Etheria Artay en 1983 o en 1990 la de Juan Iriarte y en 1994 tenemos un intento constitucionalista publicada en El Diari:

¿Viva España! / tus hijos siempre unidos / en Constitución / jurad ante el Rey, / con democracia / queremos seguir / por caminos de paz, / de amor y libertad…

Campeones baloncesto

Tras la aprobación de la Constitución Española de 1978, y regulados el uso de la Bandera y la descripción del Escudo de España, se configura jurídicamente el Himno Nacional.

Desde la Presidencia del Gobierno se promovió la creación de un grupo de trabajo integrado por miembros de la Sección de Música de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y representantes de diversos ministerios. El maestro don Francisco Grau, Coronel Director de la Unidad de Música de la Guardia Real, hizo una nueva adaptación del Himno que recuperaba la composición y tonos de su época.

En la actualidad, el Himno Nacional está regulado por el Real Decreto 1560/1997 de 10 de octubre, en el que se describen los compases musicales, se establecen las dos versiones del mismo, la completa y la breve, y cuándo ha de utilizarse cada una de ellas. Ambas deben interpretarse siempre íntegramente, de una sola vez y al menos por el momento… sin letra. Hay quien dice que los sentimientos no se explican con palabras. ¿Puede una melodía trasmitir por sí sola más que una letra? El debate sigue aún abierto.

Cristina Algarra Luján