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Lo más importante es clasificar el tipo de violencia sufrida. Es
decir, si es una violencia conyugal, una violencia hacia el adulto mayor,
una violencia hacia los niños llamada maltrato infantil,
etc. También es importante evaluar las características de la
misma para determinar el nivel de gravedad (por ejemplo, si es un maltrato
psicológico, físico o ambos).
Se debe consultar un servicio psicológico de su comunidad, en lo
posible especializado en violencia familiar, ya que ellos estarán informados
de todas las características legales que podrán encuadrar su
situación con el fin de proteger tanto a usted como a los menores en
caso de que los haya.
Si la situación lo requiere, se aconsejará hacer una denuncia
judicial con el objetivo de que los servicios judiciales controlen el cumplimiento
de los tratamientos y ayuden a todos los miembros familiares, inclusive al
maltratador, a reducir la violencia familiar de forma rápida y segura.
Algunas propuestas prácticas para prevenir
situaciones de violencia:
- Converse con un familiar o amigo sobre la situación de violencia familiar
para que, en caso de alguna urgencia, pueda recurrir a ellos.
- Memorice los números de teléfono de emergencia y urgencia como el de la
policía.
- Comparta con los vecinos su situación de riesgo para que ellos puedan
colaborar en caso necesario.
- Retire todo objeto peligroso de su casa.
- Si usted conoce a alguien que esté siendo víctima de una situación de
violencia: Bríndele apoyo
- Denuncie las situaciones de maltrato a medios hospitalarios o instancias
judiciales.
- Comprenda que las víctimas de violencia precisan de ayuda profesional,
jurídica y psicológica o psiquiátrica para poder salir de la situación: ayúdelas
a pedir ayuda.
Aún en el caso de que alguien te provoque no hay ninguna excusa para apelar
al maltrato, sea verbal o físico. Si el agresor recurre a la violencia, es
por su propia incapacidad de encontrar una manera saludable de solucionar
una diferencia con otra persona.Cuando se ejerce la violencia, no solo sufren
las personas que son agredidas, sino también las personas que viven y perciben
estas situaciones pasivamente, como pueden ser los hijos.
Psiquiatras y psicólogos han investigado el maltrato infantil, y sus consecuencias
a nivel cerebral y emocional, estableciendo que durante los primeros años
de vida, los seres humanos desarrollan la capacidad de sentir compasión,
valorar la vida o sentir dolor por el sufrimiento de otras personas. Si hay
deficiencias en tal desarrollo, la persona adulta estará más predispuesta
a usar la fuerza bruta para resolver los conflictos. Esto es debido al aprendizaje
durante la infancia de que la manera de comunicarse es a través de la violencia
y de que no existen otras maneras de solucionar los problemas. Todo esto hace
que en general, los hombres que han sufrido maltrato o negligencia se transformen
en personas violentas y las mujeres en víctimas de la violencia.
Se puede considerar que otro factor que incita a la violencia es el uso/abuso
del alcohol. Esto ha generado bastantes controversias durante las últimas
décadas ya que algunos estudios han demostrado poca relación entre el uso
de alcohol y la violencia mientras que otros han demostrado una relación moderada
o significativa según el estudio de los psicólogos norteamericanos Foran y
O’Leary (2008).
Algunas propuestas prácticas para su
superación:
- Buscar un grupo de ayuda para personas violentas o personas violentadas
donde puedas sentirte con confianza para compartir tus sentimientos.
- Admitir que necesitas ayuda y decidirte a buscarla, ya sea psicológica
y/o psiquiátrica.
- Admitir la dependencia del alcohol y buscar tratamientos de terapia.
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